El arte de escuchar la tierra: EL OFICIO DE CUIDAR LA VIDA – Primavera 2025

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María Elena Molina Hernández. Curadora de semillas, comuna de Quirihue, Región de Ñuble

Desde pequeña, María Elena Molina Hernández aprendió que cada semilla guarda una historia. Sus abuelos le enseñaron a escuchar la tierra con respeto, a reconocer el valor de cada planta y a guardar las mejores semillas para compartirlas con la comunidad. Años más tarde, en la casa de su suegra, una mujer sabia y generosa, comprendió que una huerta no solo alimenta, sino que crea vínculos  pues allí se sembraba para la familia, para vecinas y amistades, y para quienes llegaban a intercambiar semillas y conocimientos.

Esa forma de cultivar, diversa y sin químicos, responde a una agroecología profunda, tejida desde siempre por los pueblos campesinos a través de gestos simples y cotidianos. Hoy, desde su huerta en Quirihue, María Elena sigue cuidando y compartiendo semillas, resguardando variedades que han acompañado a su territorio por generaciones y recordando que cultivar es en esencia, cuidar la vida y la memoria de la comunidad.

Para más información, puede revisar el material disponible en la Biblioteca Digital de CETSUR , específicamente el cuadernillo “Las semillas: patrimonio colectivo de los pueblos. Intercambios y caminos colectivos hacia la Soberanía Alimentaria”

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